VIAJE POR LOS CAMPOS EXTREMEÑOS.
Nos vamos a Extremadura.
Es para mí difícil explicar mis sentimientos sobre estos campos. La magia que desprenden sus paisajes. Voy hacia la tierra extremeña.
Son ya, 2h de ruta y parece que estemos en el mismo lugar. Estamos en la meseta de España.
Los colores ocres y amarillos de los trigales, se entremezclan con los verdes, en un mosaico de colores, haciendo praderas y pastizales en medio del desierto. Es la meseta.
Un campo de girasoles acerté ver en un momento desde la ventana. Es un espejismo de alegría y sorpresa que se va en un instante.
Vamos dirección Badajoz. Es tierra de secano y regadío.
Ya veo los campos de encinas y alcornoques. Caminos y senderos polvorientos con plantaciones de encinas y alcornoques que cada 9 años los descorchan. Dicen sus gentes que sangran, pues les quitan su protección. Aquí no hay lagunas ni humedales.
Pero lo más bonito de Extremadura es su tierra, su color cambiante, sus cielos azules y
transparentes. Su sol radiante, su luz cegadora que ilumina con fuerza los campos y hace de lo más bello sus paisajes. Sus colores gustan a mi corazón, su paz, su llanos me reconfortan todos las preocupaciones. Yo experimento sensaciones infinitas.
En el viaje gusta hacer una parada en algún llano y conocer a su gente, la que recoge su cosecha. Es gente agradecida y generosa.
Allí, las llanuras son como el mar, a lo lejos el horizonte donde el cielo azul se confunde con la clara, dulce y nítida tierra extremeña.
Pero para ellos, es una tierra de producción, tierra que les da trabajo. Es tierra solitaria. No se ve a nadie. Por eso cada primavera sus gentes, esperan la lluvia con anhelo.
Ya en Extremadura, trazamos rutas en el mapa. Visitamos pueblos que conservan el trazado de las calles, las casas de piedra, los portales, las plazas de antaño y las iglesias con sus torres majestuosas. Es la
Extremadura antigua, donde cada rincón, esconde un tesoro, una historia i un recuerdo del pasado.
Sus gentes solo deseaban agua, vida y aceite. Si en una casa lo había era de buen ver.
Alícia Llinàs Gibert.
Alícia Llinàs Gibert.
Barcelona. 8/23


Alicia , seguimos por Extremadura , a veces me pregunto si tienes algún vínculo por estas tierras , he notado un cierto aprecio, o a lo mejor me lo parece a mí , de todos modos para muchos viajantes o turistas es una tierra desconocida , hoy en dia se prefiere visitar lugares mediáticos , en tu caso has preferido observar las grandes llanuras , y diversas plantaciones , te has detenido en oibservar a sus gentes , sencillas y trabajadoras habitando en antiguas casas de piedra, como si el tiempo nunca hubiera pasado, aquí te dejo Alicia nos volveremos a encontrar quizás en otro viaje o en otro relato
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